Mi primer viaje por Sudamérica sola y con mi mochila. Sola, por decir algo, porque siempre me acompañaron grandes personas y experiencias.
Un viaje sin retorno. Ya nada volvería a ser igual después de estos dos meses y medio. Descubrir que siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte, que el mundo está lleno de personas bonitas, que lo que necesitas para vivir cabe en una mochila, que la vida siempre tiene grandes sorpresas para quien está dispuesto a descubrirlas…