Lo recuerdo perfectamente, lo descubrí frente a mi ordenador. Un día más, navegaba por internet buscando información para ultimar los preparativos de mi viaje por Sudamérica. En mi Facebook apareció la publicación de un amigo que así lo decía: «PONTE 1 RETO – LA ELA EXISTE». De forma automática lo supe, yo tenía un reto y quería sumarme a esa campaña. Subiría al Machu Picchu por mí y por ellxs.
Abrí el buscador y escribí a mi amigo Tino, luchador incansable y miembro de AGAELA (Asociación Gallega de Afectados de Esclerosis Lateral Amiotrófica). Le conté mi idea y rápidamente se puso en marcha. En ese mismo instante nos hicimos cómplices. Días después aparecería en la presentación de mi experiencia de Voluntariado en Togo con amigos, familia y un arsenal de camisetas. Una para mí y otras que pude regalar (yo no necesitaba más).
Esa camiseta se convirtiría en un imprescindible de mi equipaje, un símbolo, un punto de unión, una puerta a la visibilización.
¿Y qué ocurrió? ¿Lo conseguí?
No, no pude subir al Machu Picchu y hacer la foto que prometí. No logré alcanzar ese objetivo. Un problemilla de salud durante el viaje me detuvo e hizo que recalculara la ruta. Tocó priorizar, adaptarse a las circunstancias y aceptar que no subiría a esa montaña que desde miles de kilómetros de distancia me reclamaba.
Pero pasé a la acción. Nuevo plan y quizás aún mejor.
No podía volver a casa con las “manos vacías”, había hecho una promesa. Pensando, me di cuenta de que mi reto no había terminado. Para mí, este viaje era algo más que subir al Machu Picchu (aunque esto fuera lo que más llamara la atención). El reto era el viaje en sí mismo. Viajar por Sudamérica, haciendo voluntariado, sola, con mi mochila, sin una ruta organizada y por libre.
Por eso decidí que a partir de ese momento esa camiseta se convertiría en mi compañera en cada lugar visitado. Inmortalizaría con ella ese recorrido, esos lugares tan lejanos y dispares, esas experiencias y victorias que fui conquistando.

Perú, Bolivia y Brasil fueron los testigos. (Aquí mi ruta de viaje).
Y ahora aquí estoy en casa, después de dos meses y medio y 30.337 km. Con el reto conseguido, con mi sueño cumplido y cumpliendo lo prometido. Y hoy quiero que vosotrxs también seáis testigxs. Por mí, por Tino, por todas las personas afectadas de ELA, por todas las que cada día enfrentan su propia batalla y todas las que piensan en dejar que ésta las venza.
Porque no es fácil pero se puede. Perder, ganar, vencer o rendirse, pero siempre después de luchar.Siempre con la satisfacción del «yo, al menos, lo quise intentar».

Ruinas de Pachacámac, primer santuario de la costa central peruana (5000 a.C) (Perú) – Playa Roja, Reserva Natual de Paracas (Perú)

Desierto (Ica, Perú) – Voluntariado en la ONG Hilo Rojo (Trujillo, Perú)

Huacas del Sol y de la Luna, capital de la cultura Moche desde el siglo I a.C (Perú)

Cataratas de Iguazú (Brasil) – Alto do Morro da Coroa, ruta de 4 horas de duración con un ascenso de mucho desnivel a 270 msnm (Lagoinha do Leste, Brasil).

PARA MÁS INFORMACIÓN:
- ¿Quién es Tino?.
- ¿Qué es la ELA?.
- ¿En qué consiste PONTE 1 RETO? Sígue sus pasos en Facebook.
- ¿Cómo podemos colaborar?.