Cuando iniciamos un viaje siempre cobra protagonismo aquel que emprende el camino. Qué hará, cómo estará, qué visitará, donde estará…
Y es cierto, son muchas preguntas a las que responder. Pero en los preparativos de este viaje (como ante otras decisiones de mi vida) he pensado mucho en los que se quedan en casa.
Esos que vuelan conmigo pero desde la distancia. Esos que se emocionan e ilusionan como yo y que viven el viaje como si fuera suyo. Esos que se preocupan y sufren sus propios miedos. Quizás tantos como tú. ¿La ventaja? Ellos no serán quienes tengan que afrontar cada obstáculo y dificultad. ¿La desventaja? Ellos no podrán comprobar y ver con sus propios ojos cómo son las cosas en realidad, no podrán desechar tantos miedos infundados, ni estarán tan preparados como tú (que llevas meses planeando este viaje) para afrontar detendeterminadas situaciones.
Por eso, muchas veces pienso en los que se quedan. Evidentemente no tiene que ser algo que frene tu camino, ni que obstaculice tus sueños, pero sí que me parece importante tenerlos en cuenta. Sin lugar a dudas, ellos forman una pieza muy importante de nuestra vida y, de una forma u otra, han ayudado a que cumplamos nuestros sueños. Entonces, ¿por qué no tenerlos en cuenta?
Como ante tantas situaciones en la vida, poniéndonos en la posición de los demás y dando un poquito de nosotros mismos podemos hacer que las diferentes situaciones y procesos sean más llevaderos. Además, si ellos están bien tú también lo estarás. Y eso te ayudará en tu camino.
¿Y cómo ayudarles? Nada del otro mundo pero que no está de más recordar:
– Haciéndoles parte del viaje.
– Contándoles lo qué vamos a hacer.
– Compartiendo toda aquella información que hemos consultado durante los preparativos y nos ha tranquilizado.
– Enseñándoles dónde vamos a estar y cómo es la realidad más allá de lo que los medios puedan contar.
– Transmitiéndoles todo lo que significa para nosotros el viaje.
– Contándoles cómo estaremos, nos cuidaremos y podremos resolver aquellos imprevistos que surjan.
– En definitiva, todo aquello que a nosotros nos ha ayudado a dar el paso. A ellos también los tranquilizará.
Por todo esto y mucho más, a los que se quedan GRACIAS:
– Por estar siempre ahí.
– Por vivir esta preocupación por mí.
– Por apoyar mis sueños aunque no siempre sean compartidos.
– Por ilusionaros conmigo.
– Por impulsar mis alas.
– Y por hacerme saber que siempre tendré un lugar a dónde volver.